Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

viernes, 13 de febrero de 2009

Recuerdos de madrugada

Esta es una de esas noches en las que no puedo dejar de pensar en ti. No puedo dejar de recordar cuánto te quise, cuánto daño me hiciste.
Prendo el televisor tratando de distraerme, cambio tres mil veces de canal, tratando de encontrar algo tan entretenido o interesante que minimice tu recuerdo. Apago el televisor. Mis pensamientos sobre ti o sobre lo que fuimoso sobre lo que fuiste cuando estabas conmigo se multiplican e intensifican. Muero por hablar contigo, aunque sea escucharte decir "aló". Tengo saldo. Te llamo, por más que sé que cambiaste tres veces de chip y que el que me contestará no serás tú, sino uno de tus amigos. Una voz extraña me pregunta ¿quién habla?, me quedo callada y finalizo la llamada.
Comienzo a pensar huevadas como en que descifrar o descubrir tu nuevo número me costará demasiado tiempo y dinero. Jugar con nueve digitos hasta hallar la combinación correcta debe ser muy complicado e increíblemente aburrido.
Los minutos siguen avanzando y doy mil vueltas en mi cama. Pienso que debo dejar de pensar en ti. Trato de pensar en que ya se viene mi cumpleaños y que a los 21 ya debería dejar atrás las niñerías como el tema de jota y es así como él se apodera de mi mente otra vez.
Prendo el radio. Está de más decir que todas las canciones hacen que me acuerde de ti. Son más de las dos de la mañana y yo aún no puedo dormir. Prendo la luz, busco mi cuaderno rojo, ese que tú escogiste un domingo en una noche, y en el que escribo todas las estupideces que se me ocurren. Ptm! Lo dejé en el primer piso. El jean book sería un buen reemplazo si no tuviera el puto primer nombrecito. Agarro mi Lux 35 Faber Castell y comienzo a escribir. Escribir (así sean tonterías) me calma. Escribiré hasta quedar sin dedos. Escribiré hasta no recordar por qué comencé a escribir. Escribiré hasta que quedes olvidado en una hojas amarillas de un cuaderno viejo.
No sé si esto es amor, desamor, la pasión de la primera vez y todo lo que eso genera. No sé si es rencor, nostalgia o deseo de venganza. Quisiera verte una vez más, besarte, dormir contigo y luego mandarte a la mierda de la manera más atorrante posible. Quisiera que la pases mal.
En fin, ahora, viendo el moretón que tengo en el brazo y pensando en cómo disimularlo para que no se den cuenta en mi casa, espero que esta sea la última marca que me dejes.

sábado, 7 de febrero de 2009

¿Volver o dejar la universidad? He ahí el dilema

A menos de un mes de que comiencen las clases, una pregunta me inquieta: ¿debo matricularme este ciclo? ¿debería seguir estudiando periodismo? Probablemente escribir sobre esto y, aunque sea pensarlo, es bastante estúpido y puede que mi entorno me juzgue pero, ¿qué hacer cuando se te fueron todas las ganas de hacer lo que más te gustaba, lo único que te conectaba con la Tierra? ¿Qué hacer cuando has jalado cuatro cursos y solo quieres quedarte encerrada en tu cuarto? ¿Qué hacer cuando sientes que has perdido la poca esencia que te quedaba mientras te repites una y otra vez:"esta no soy yo"?
Me pregunto en qué momento dejé de ser inteligente, no es haya sido Einstein, pero al menos no era tan tonta como me siento ahora. No sé en qué momento dejé de leer y de interesarme por el periodismo. No sé cuándo dejé de ser fanática de Katharine Graham, si cuando la descubrí hace dos años, me deslumbró al igual que Kapuscinski, aunque sigo siendo fanática de él, ¿quién podría no serlo?
En fin, antes de seguir divagando, me pregunto si de verdad tengo habilidades o aptitudes para ser una buena periodista, o si solo estoy perdiendo el tiempo y dinero.
Estoy en quinto ciclo y ya estoy harta, no sé si de mí misma o de la universidad y de lo mismo todos los ciclos. No sé si me equivoqué de carrera o si es una tonta niñería de esas que a veces me suelen pasar, solo sé que quedan dos semanas para matricularme y yo no tengo las fuerzas ni las ganas suficientes para empezar a estudiar.

Viaje a la Luna

Hoy, cuatro meses después de haber iniciado una nueva etapa en mi vida, me siento algo culpable y un poco arrepentida. Acostarme con jota (sí en minúscula) no ha sido lo más inteligente que he hecho. Siento que he cambiadobastante. Tal vez aún no estaba lista para hacerlo (como me dijo mi psicóloga).
Cada día que pasa me deprimo más pensando en jota y en lo mierda que fue, no porque lo siga queriendo, simplemente todavía no puedo entender cómo es posible que haya alguien tan malo. Ni siquiera entiendo cómo es posible que esto pueda afectarme tanto, como para escribir sobre eso en un blog. Es decir, si alguien es una basura contigo y te hace daño, lo eliminas de tu entorno, le pones no admitir en tu vida y listo, acabó el asunto. Pero esta vez es diferente, llevo meses torturándome, cuando lo más probable es que él ni se acuerde que existo. Perdí el deseo de salir a pasear, de leer, de escribir, hasta de ver a mis amigos. ¿Es posible que una sola persona, sesenta kilos de carne y hueso, un par de metros de piel, pueda destruir tu vida?
Me siento como una mierda de nuevo. Supongo que tendré que volver a mis sesiones psicológicas. Me jode tener que hacerlo.
En fin, el punto de tantas palabras - sin mucho sentido- es buscar una respuesta a mi pregunta: ¿Realmente vale la pena pasar por todo esto solamente por darte el gusto de satisfacer un capricho? ¿Está bien dejarte llevar por los sentidos y sumergirte en una piscina llena de emociones intensas por un momento, sabiendo que el precio que puedes pagar es muy alto? Creo que sería algo similar a viajar a la Luna. ¿Gastarías todos los ahorros de tu vida e incluso le pedirías un préstamo al banco sólo para darte el gusto de ir a la Luna?
Luego, después de que el viaje y la ilusión terminen, quedarías endeudada por un buen tiempo.
He llegado a la conclusión de que sería algo demasiado extravagante y con poco sentido común, supongo que la misma conclusión se aplica al caso anterior. ¡Es estúpido! Creo que aprendí la lección, de ahora en adelante no perderé la cabeza por algo inútil y fugaz.
El precio que sigo pagando, con intereses, por mi "viaje a la Luna" sigue siendo alto.
Tantas lágrimas derramadas como noches sin dormir, tantas canciones de desamor y despecho como saldo gastado en mensajes estúpidos, tanto tiempo perdido como exámenes jalados.