Hoy quise escribir y pensé en levantar este texto por lo que hago y lo que no hago, pero mientras escribía me dí cuenta que el otro domingo mi papá cumplirá 'equis' años de fallecido, así que mi post va para él, bueno, no para él. Va para mí, para sacar esas cosas que quisiera decirle si lo pudiera ver un rato.
Pa, no salí tan mal. Estoy casi segura de que, si estuvieras aquí, estarías feliz.
Han pasado ya algunos años desde que te fuiste. Sigo pensando que quisiste dejarnos. Sigo pensando que fuiste egoísta. Sigo pensando que tú eras más fuerte que esa mierda que te mató. Sigo pensando que no quisiste dar la lucha y que te conformaste con poco.
Creo, todavía, que te faltó querernos más, a mi mamá, a mí, a Michi, a mis hermanos y a mi abuela. Me siento muy estúpida cuando recuerdo las cosas que te decía, los planes que compartía contigo, los viajes que no hicimos. Recuerdo todo, como si no hubiera pasado el tiempo.
Cuando te fuiste me llegó todo. Mi mamá y yo quedamos mal. No sé cómo lo habrán tomado los demás. Fue una de las épocas más difíciles que me tocó pasar. Todo se fue a la mierda. No había dinero. Tenía miedo. Mi seguridad se destruyó. No tienes idea por todo lo que pasé, pensé que me volvería loca. Desconfiaba hasta de mi sombra. Fue terrible. Lo peor. No entendía -y aún no lo hago del todo- por qué me tenía que quedar sin papá.
Pasó el tiempo, mi mamá consiguió trabajo. Yo tuve que aprender a quedarme sola con Michi y con mis demonios internos. Luché contra mí misma para no caer en tonterías. Lloré mucho. Me volví muy delgada porque ni ganas tenía de comer. Estuve hasta el culo. Pensé que moriría. Te odié, te extrañé. Pero el tiempo fue avanzando y yo, con ayuda de mi mamá, superando cosas.
Con el tiempo, se acabaron las deudas y las cosas fueron mejor. Postulé a San Marcos un millón de veces a Literatura. Nunca ingresé. Postulé a San Martín a una carrera que jamás pensé estudiar y que menospreciaba y entré en un buen puesto. No celebré. No me embriagué hasta morir. Ni siquiera le conté a otra persona que no fueran mi mamá y Michi. Tenía miedo de que algo salga mal. Mi mamá y yo estábamos solas en esa empresa que iba a ser la univ.
Los años pasaron, aún no acabo la universidad, pero estoy haciendo lo que me gusta, que es escribir. Ahora no estoy perfecta, pero estoy bien. Tengo un trabajo muy bueno en un buen periódico. No me pagan una millonada, pero al menos ahora me puedo pagar la universidad y darme algunos gustos sin tener que pedirle dinero a mi mamá.
Mis notas las leen miles de personas todos los días y eso me hace sentir bien. Me hace sentir importante.
Me hubiera gustado que leas mi primera nota publicada en el diario. No sabes lo feliz que fui ese día. Me hubiera gustado que estés ahí cuando jota me rompió el corazón en mil pedazos. Me hubiera gustado que lo golpees o amenaces.
Me hubiera gustado que me abraces emocionado cuando entré a la universidad. Días después de que te vayas un texto mío salió publicado en un libro. Creo que sí llegaste a ver la tarjeta de invitación. Me hubiera encantado que estés ahí con nosotras para la foto. Me hubiera gustado que celebres conmigo y con mi mamá todos mis éxitos y también fracasos.
Hubiera sido bueno que vieras mi cara de satisfacción y felicidad cuando salió publicada mi primera nota abridora con mi nombre. Me gustaría saber qué opinas sobre lo que escribo. Quisiera que me critiques para hacerlo mejor.
Me hubiera encantado poder comprarte algo, invitarte algo o llevarte a pasear a alguno de esos lugares bonitos que hay en el Callao. Me hubiera encantado poder hacer algo por ti. Te acompañé siempre, pero fue frustrante no poder hacer nada.
Me hubiera gustado tanto hablarte de Kapuscinski, así como lo hago con mi mamá y que podamos discutir sobre la veracidad de su obra.
Extraño todavía esas conversaciones en la que en cualquier restaurante cogías una servilleta y me explicabas cosas de historia con dibujitos. Gracias por enseñarme a defender ante cualquier ataque. Creo que nunca voy a olvidar cuando me decías dónde debo golpear a los hombres que quieran sobrepasarse.
Extraño cuando antes de dormir te acercabas a mi cama y me repetías incansablemente "eres muy inteligente, eres la mejor", creo que tus mantras dieron resultado. Extraño esos momentos donde me decías lo mucho que me querías.
Ha pasado el tiempo y no es por ser arrogante, pero creo que te sentirías orgulloso de mí. Tengo 22 años y estoy en un lugar en el que muchos quisieran estar. Hoy quiero contarte que, hace algunos años nadie, nadie daba un sol por nosotras, nos veían mal y ahora el mundo dio vueltas. Las mismas personas -obviamente de la familia- que un día me dijeron "qué haces ahí si tú no vas a pasar del tercer ciclo...", ahora se tragan sus palabras. Me costó mucho, horas de sueño, estrés, cansancio, pero estoy tratando de hacer mi mejor esfuerzo.
Te quiero contar que hasta me han ofrecido trabajo en otro diario. Tengo tantos proyectos y metas que espero poder alcanzar.
Hoy llevé a mi mamá a conocer el diario. Me hubiera gustado llevarte a ti también. Estoy convencida de que tú recortarías todas mis notas y las guardaría con mucho amor. Yo soy un poco descuidada con eso. Estoy segura de que a todo el que llegue se las enseñarías, de eso no me cabe duda.
Las lágrimas que boté hace algunos años, siguen saliendo hoy y cada vez que te recuerdo. No me gusta hablar de ti con nadie, que no sea mi mamá porque sería crear sensacionalismo, eso no significa que no te recuerde o que no piense en ti.
miércoles, 27 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Un día como hoy hace dos años
Un día como hoy hace dos años, a esta hora (10 a.m.), estaba yendo a la universidad para ver qué entrevista conseguía para un trabajo de periodismo interpretativo. Le pregunté a mi psicóloga si podía, me dijo que estaba ocupada. Salí de su oficina, preguntándome quién podría ser, ya que el trabajo era para el día siguiente.
Busqué el número del simpático Marco Zunino, lo llamé y me dijo que tendría tiempo en la tarde. Justo era la conferencia de prensa de una obra en la que actuaba. Llamé a la productora y me acreditó para la tarde.
Colgué e instintivamente marqué el número de jota, que el día anterior (domingo) por la noche había ido a mi casa a decirme que lo mejor era que dejemos de vernos.
Me preguntó qué pasaba, le dije que quería que nos viéramos en un parque cerca a nuestras casas. Me dijo "ok, en una hora".
Tomé la Covida, pensando bien en si estaba segura de lo que iba a hacer. Pensé, repensé y volví a pensar. Tal como quedamos, una hora después estaba en el lugar. Me llamó y me dijo que ya estaba llegando.
Nos vimos, nos sentamos en una banca, hablamos de tonterías y minutos después pregunté quiénes estaban en su casa. Me dijo que nadie. Su mamá llegaba los fines de semana, su hermana trabajaba hasta tarde y su hermano estaba en el colegio hasta las 7 de la noche, aproximadamente.
Le dije "quiero conocer tu casa por dentro". La vez pasada habíamos ido pero me quedé en la puerta de su depa, ahí conocí a su familia.
Me dijo que estaba desordenada. Le respondí que no importaba. Después de diez minutos de caminata, llegamos. Me pidió que me quede en una cabina de Internet, mientras yo voy a barrer y ordenar un poco. Me dio mi bolso y me dijo regreso en quince minutos. Entré a msn, hablé con mi primo y algunos otros pocos amigos que estaban conectados y luego llegó por mí.
Estaba emocionadísima. Iba a conocer la casa de la persona que me traía loca. Era un poco más de la una de la tarde. Entramos y me senté en la cama. Prendió el tele. Estábamos viendo MTV y me dijo voy a servir la comida. Yo le dije que no quería, que primero hablemos. Me dijo pero tengo hambre, además tú también debes comer. Le dije que por esperar un rato no íbamos a morir de inanición. Eran dos camarotes. Se sentó en la cama del otro. Le dije ¿por qué tan lejos?, no muerdo.
Se sentó a mi lado y me besó. Fue como lo había pensado. Nos pusimos más 'expresivos' y apasionados.
De los besos pasó a las caricias y ese fue el detonante. Mi primera vez estaba a punto de suceder. Tenía miedo. Me cagaba de miedo. Tres millones de cosas pasaban por mi mente: me dolerá? me gustará? volveremos a vernos después de esto? qué pasa si algo sale mal? mi mamá se dará cuenta?
Le pregunté cuál de todas esas era su cama, que quería hacerlo ahí. Fuimos a la que me indicó y ahí comenzó a desnudarme.
Si en los previos me cagaba de miedo, ahora estaba a punto de morir de ansiedad. Nunca había estado desnuda ante otra persona. Yo también vi su cuerpo sin ropa. Fue algo tan raro. Había visto películas, pero nada como ese momento. Sentí vergüenza. Le dije estoy gorda. Me dijo no me importa y siguió besándome. Sacó preservativos y lubricante de su cajón. Se puso uno y me dijo no se imaginó que pasaría algo así jamás. En ese instante me dí cuenta que ya no había vuelta atrás.
Intentó entrar pero no pudo. Yo estaba quejándome porque me dolía mucho. Pensé que tal vez por ahí no era. No tenía ni idea de cómo era el trámite. Hasta pensé en llamar a mi amiga Gollum y pedirle instrucciones.
Le dije, creo que ya fue. Mejor dejémoslo ahí. Ahora el que casi muere fue él. Me dijo "noo, espera un rato". Siguió intentando pero ahora me besaba para que no se escuchen mis gritos. Por fin entró. No negaré que se sintió bien. Ya no me dolía tanto. No pude disfrutar mucho. Unos segundos después lo tenía pidiéndome disculpas por lo pronto que había acabado.
Tenía una cara de satisfacción que nunca le había visto. Me abrazó y me dijo te quiero, gracias por haberme dado esto.
Yo lo abracé. Luego de limpiarnos, seguimos acostados. Hablamos un montón. Me sentí rara. Lo primero que pensé es "pucha, ya soy adulta. Esto era lo que hacían los adultos. ¿Tanto para esto?".
Una hora después de hablar, lo volvimos a hacer. Fue más fácil. Esta vez no duró segundos, sino casi tres minutos. Le dije tan rápido? y volvió a pedirme disculpas.
Mientras nos acurrucábamos, le pedí (más bien le exigí) una tercera vez, a lo que él respondió que estaba rendido. Le dije que no joda, con eso estaba cansado?
La vibración de mi celular nos distrajo. Era una amiga preguntándome dónde estaba. Cuando colgué ví la hora. Era súper tarde. Casi las cinco. La entrevista era a las 5:30. Nos levantamos rápido. Me sirvió olluquito, coca cola y un pastel, ya que el día anterior había sido cumpleaños de su hermano.
Me preguntó a dónde tenía que ir. Tomamos un taxi, leímos Perú.21, nos besamos mucho más. Hasta que llegamos a la Biblioteca Nacional de San Borja. Le presenté a una amiga, nos besamos y se fue.
Entrevisté a Marco Zunino y al regresar a casa, mi madre molesta me incriminó por haber estado fuera todo el día. Le dije que me quedé haciendo un trabajo. Dormí como nunca esa noche sin imaginar que, meses después, se casaría con otra.
Busqué el número del simpático Marco Zunino, lo llamé y me dijo que tendría tiempo en la tarde. Justo era la conferencia de prensa de una obra en la que actuaba. Llamé a la productora y me acreditó para la tarde.
Colgué e instintivamente marqué el número de jota, que el día anterior (domingo) por la noche había ido a mi casa a decirme que lo mejor era que dejemos de vernos.
Me preguntó qué pasaba, le dije que quería que nos viéramos en un parque cerca a nuestras casas. Me dijo "ok, en una hora".
Tomé la Covida, pensando bien en si estaba segura de lo que iba a hacer. Pensé, repensé y volví a pensar. Tal como quedamos, una hora después estaba en el lugar. Me llamó y me dijo que ya estaba llegando.
Nos vimos, nos sentamos en una banca, hablamos de tonterías y minutos después pregunté quiénes estaban en su casa. Me dijo que nadie. Su mamá llegaba los fines de semana, su hermana trabajaba hasta tarde y su hermano estaba en el colegio hasta las 7 de la noche, aproximadamente.
Le dije "quiero conocer tu casa por dentro". La vez pasada habíamos ido pero me quedé en la puerta de su depa, ahí conocí a su familia.
Me dijo que estaba desordenada. Le respondí que no importaba. Después de diez minutos de caminata, llegamos. Me pidió que me quede en una cabina de Internet, mientras yo voy a barrer y ordenar un poco. Me dio mi bolso y me dijo regreso en quince minutos. Entré a msn, hablé con mi primo y algunos otros pocos amigos que estaban conectados y luego llegó por mí.
Estaba emocionadísima. Iba a conocer la casa de la persona que me traía loca. Era un poco más de la una de la tarde. Entramos y me senté en la cama. Prendió el tele. Estábamos viendo MTV y me dijo voy a servir la comida. Yo le dije que no quería, que primero hablemos. Me dijo pero tengo hambre, además tú también debes comer. Le dije que por esperar un rato no íbamos a morir de inanición. Eran dos camarotes. Se sentó en la cama del otro. Le dije ¿por qué tan lejos?, no muerdo.
Se sentó a mi lado y me besó. Fue como lo había pensado. Nos pusimos más 'expresivos' y apasionados.
De los besos pasó a las caricias y ese fue el detonante. Mi primera vez estaba a punto de suceder. Tenía miedo. Me cagaba de miedo. Tres millones de cosas pasaban por mi mente: me dolerá? me gustará? volveremos a vernos después de esto? qué pasa si algo sale mal? mi mamá se dará cuenta?
Le pregunté cuál de todas esas era su cama, que quería hacerlo ahí. Fuimos a la que me indicó y ahí comenzó a desnudarme.
Si en los previos me cagaba de miedo, ahora estaba a punto de morir de ansiedad. Nunca había estado desnuda ante otra persona. Yo también vi su cuerpo sin ropa. Fue algo tan raro. Había visto películas, pero nada como ese momento. Sentí vergüenza. Le dije estoy gorda. Me dijo no me importa y siguió besándome. Sacó preservativos y lubricante de su cajón. Se puso uno y me dijo no se imaginó que pasaría algo así jamás. En ese instante me dí cuenta que ya no había vuelta atrás.
Intentó entrar pero no pudo. Yo estaba quejándome porque me dolía mucho. Pensé que tal vez por ahí no era. No tenía ni idea de cómo era el trámite. Hasta pensé en llamar a mi amiga Gollum y pedirle instrucciones.
Le dije, creo que ya fue. Mejor dejémoslo ahí. Ahora el que casi muere fue él. Me dijo "noo, espera un rato". Siguió intentando pero ahora me besaba para que no se escuchen mis gritos. Por fin entró. No negaré que se sintió bien. Ya no me dolía tanto. No pude disfrutar mucho. Unos segundos después lo tenía pidiéndome disculpas por lo pronto que había acabado.
Tenía una cara de satisfacción que nunca le había visto. Me abrazó y me dijo te quiero, gracias por haberme dado esto.
Yo lo abracé. Luego de limpiarnos, seguimos acostados. Hablamos un montón. Me sentí rara. Lo primero que pensé es "pucha, ya soy adulta. Esto era lo que hacían los adultos. ¿Tanto para esto?".
Una hora después de hablar, lo volvimos a hacer. Fue más fácil. Esta vez no duró segundos, sino casi tres minutos. Le dije tan rápido? y volvió a pedirme disculpas.
Mientras nos acurrucábamos, le pedí (más bien le exigí) una tercera vez, a lo que él respondió que estaba rendido. Le dije que no joda, con eso estaba cansado?
La vibración de mi celular nos distrajo. Era una amiga preguntándome dónde estaba. Cuando colgué ví la hora. Era súper tarde. Casi las cinco. La entrevista era a las 5:30. Nos levantamos rápido. Me sirvió olluquito, coca cola y un pastel, ya que el día anterior había sido cumpleaños de su hermano.
Me preguntó a dónde tenía que ir. Tomamos un taxi, leímos Perú.21, nos besamos mucho más. Hasta que llegamos a la Biblioteca Nacional de San Borja. Le presenté a una amiga, nos besamos y se fue.
Entrevisté a Marco Zunino y al regresar a casa, mi madre molesta me incriminó por haber estado fuera todo el día. Le dije que me quedé haciendo un trabajo. Dormí como nunca esa noche sin imaginar que, meses después, se casaría con otra.
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