Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

sábado, 16 de mayo de 2009

Por amor




Michi Pichi está mal. Tiene cálculos. Están justo en la punta de su pipì, lo cual impide que orine con normalidad. Yo estoy muriendo de ansiedad, estrès y pena. Su mèdico dice que controlándolo, no es grave y que los animales pueden estar más de tres días sin orinar. Obviamente yo, como su madre putativa, no espero que pase más de un día sin orinar. El veterinario viene interdiario a checkearlo y a sondearlo, por medio de la sonda salen algunas piedras. Odio esas putas piedras. Odio las galletas para gatos. El doctor dice que comer eso, a la larga genera la formación de cálculos. Deberían escribir eso en la bolsa. Odio que oculten información a los usuarios. Pronto escribirè una carta no muy agradable a esas putas compañías que la producen. Me quejaré con Aspec, con amigos de los animales y cuanta organización encuentre.
Hoy, el doctor no encontró la sonda número 4, trajo la número 6. Era muy grande y no entró. Le tuvo que sacar un poco de orina de la otra forma, que prefiero no describir. Michi se molestó. Obvio. A cualquiera le jodería que lo puncen.
Como yo soy una idiota sensible y paranoica, que cualquier cosa que pase lo tomo como algo malo, vi a Michi fastidiado en la tarde y fui a comprarle la dichosa sonda a la avenida Tacna. Le dije a mi prima que me acompañe. Llegamos después de las 5pm y habían mil tipos con caras medio extrañas… no hace falta escribir más. Por fin llegamos a Emancipación con Tacna. Preguntamos en varias tiendas hasta que por fin, en una calle súper metida encontramos la dichosa sonda, especial para gatos. Compré 5. En realidad hubiera comprado más, pero por algo le pago al doctor.
Regresamos en el primer taxi que pasaba por ahí. Sólo quería salir de ese horrible lugar. Me dio miedo, fácil hasta estaba pálida.
El punto es que por Michi, mi hijo, haría cualquier cosa. Por él, iría al lugar más peligroso a cualquier hora, si él lo necesita, vencería mis miedos cojudos, como el de salir a la calle, por él, me quedo despierta para cuidarlo, por él raptaría a su médico si fuera necesario, en Michi gastaría todo mi dinero, hasta el que no tengo. Porque él esté bien, yo vendería mi laptop, mi tele, mi colección de objetos de Bob Esponja y todas mis cosas materiales, si es preciso. No me importaría quedarme durmiendo en el suelo, con tal que él esté sanito y feliz.
Sólo a él le permito orinarse en mi cama y en mi ropa, con tal que orine, es más, con gusto le daría mi polo de Bob Esponja para que lo use como baño, hasta le daría mi cuaderno rojo, ese que escogió jota un domingo en la noche. Si olvidar a jota le quitarían los putos cálculos a mi Michi, sin pensarlo lo mandaría a la mierda, me lo sacaría de la mente y jamás volvería a pensar en él.
Mi mamá dice que estoy exagerando, que Michi no está tan mal, que yo soy una obsesiva y que en realidad la que está enfermando al gato, soy yo. Fácil tiene razón y debería calmarme un poco, hasta el doctor me dijo que no me desespere. En realidad me lo dijeron dos veterinarios. Como tenía miedo de que lo que me dijera el médico de cabecera de Michi no fuera cierto, consulte con uno de la clínica Rondón. En fin, tal vez yo sea demasiado exagerada, pero no puedo no estar triste si veo que a mi mejor amigo, a mi hermano, al ser que me acompaña desde que yo era niña y con el que comparto mis cosas, mis emociones y mis historias, le pasa algo. Con él he paso el mayor tiempo. El me cuida, él me espera. Él se queda conmigo cuando tengo miedo, me calienta cuando tengo frío. Me hace cabecitas cuando estoy deprimida, él me conoce tan bien como mi mamá. Es mi familia. Somos una familia de tres. Un equipo. Los únicos que me calman son mi mamá y Michi. Él es el único que me soporta con mis defectos, que son muchos más que mis virtudes. Él me quiere tal como soy, no le importa que sea gorda, cobriza, que no sepa hablar, que sea insegura o que me suden las manos. Él es feliz conmigo, y está de más decir que yo soy muy feliz con él. Cuántas veces evitó que me suicide. Él alegra mi vida. Es mi cereza. Él hace que me levante de mi cama los días en los que solo quiero dormir todo el día. Él - junto con mi mamá- le da sentido a mi vida. No hay nadie mejor que él. Es lo mejor del mundo masculino. Nadie jamás se podrá comparar con él. Ningún jean, ningún Brad Pitt. Nadie. Por eso, quemaré hasta mi último cartucho jodiendo al doctor hasta que Michi se ponga bien. Michi es mi muso inspirador.

8 comentarios:

aiko dijo...

tu historia me conmueve!!,que tierno, pero como dice tu mamá no te preocupes tanto

WiKa dijo...

Sí pues, sino al final la que terminará enferma seré yo

Mr.jeje dijo...

Ohh Michii!!!Yo quiero un gato-muso inspirador!

andrés dijo...

Yo pase lo mismo hasce mmm 8 años con "minina" la tuve 12 años de mi vida, nada es suficiente para Michi asi que sigue jodiendo al doctor ese

saludos

andrés

Mr.jeje dijo...

Gollum, me sigues...

Pasaje Medio dijo...

awwwwww

michi

WiKa dijo...

Michi ya está mucho mejor. Ahora hasta estuvo maullando con otro gato, eso fue curioso. Ya come y toma agua y juega conmigo. Gracias por el apoyo!!!

Unknown dijo...

Hola

Es increible pero mi gato es igual que el tuyo en esta foto!! como dos gotas de agua. el mismo tono oscuro, las mismas rallitas en la cabeza, incluso la forma. Por un momento he pensado que era el mío XD

Saludos