Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un clavo no saca a otro clavo

El mes pasado, después de 8 meses, me acosté con alguien. No fue la gran cosa. Fue rápido. Fue aburrido. Desde que terminé con jota siempre pensé que me volvería a buscar para acostarnos y volveríamos y que, siempre sería así, como aquella noche de diciembre. Pasaron nueve largos meses y no fue así. Me acosté con un pata llamado Jhon. No John, sino Jhon.

Después de hacerlo abrí su mochila y encontré algo muy amarillo, casi resplandeciente a mis ojos, como diciendo mírame. Era su dni. Dni amarillo. Dni del menor de edad. ¡Plop! Él me había dicho que ya tenía 18, que era adulto desde el año pasado. Le inventé cualquier excusa y le dije que se vaya rápido, que venía gente y que tenía que hacer.

A la semana siguiente, fui a dar el examen de ortografía a la universidad. Era de noche, me encontré con un amigo. Terminando de dar el examen fuimos a caminar. Llegamos a un parque de Córpac, parecía bosque. Nos acostamos en el césped. Escuchamos música. Me abrazo. Nos besamos y terminamos con unos toques bravos. Un poco más y lo hacíamos. Pasaba el tipo de serenazgo en una bicicleta y nos fuimos. Hubiera sido emocionante hacerlo en medio de un parque.

A los cinco días volví a acostarme con el tipo 1. Fue más aburrido y corto que la vez pasada.

No hay comentarios: