Esta es una de esas noches en las que no puedo dejar de pensar en ti. No puedo dejar de recordar cuánto te quise, cuánto daño me hiciste.
Prendo el televisor tratando de distraerme, cambio tres mil veces de canal, tratando de encontrar algo tan entretenido o interesante que minimice tu recuerdo. Apago el televisor. Mis pensamientos sobre ti o sobre lo que fuimoso sobre lo que fuiste cuando estabas conmigo se multiplican e intensifican. Muero por hablar contigo, aunque sea escucharte decir "aló". Tengo saldo. Te llamo, por más que sé que cambiaste tres veces de chip y que el que me contestará no serás tú, sino uno de tus amigos. Una voz extraña me pregunta ¿quién habla?, me quedo callada y finalizo la llamada.
Comienzo a pensar huevadas como en que descifrar o descubrir tu nuevo número me costará demasiado tiempo y dinero. Jugar con nueve digitos hasta hallar la combinación correcta debe ser muy complicado e increíblemente aburrido.
Los minutos siguen avanzando y doy mil vueltas en mi cama. Pienso que debo dejar de pensar en ti. Trato de pensar en que ya se viene mi cumpleaños y que a los 21 ya debería dejar atrás las niñerías como el tema de jota y es así como él se apodera de mi mente otra vez.
Prendo el radio. Está de más decir que todas las canciones hacen que me acuerde de ti. Son más de las dos de la mañana y yo aún no puedo dormir. Prendo la luz, busco mi cuaderno rojo, ese que tú escogiste un domingo en una noche, y en el que escribo todas las estupideces que se me ocurren. Ptm! Lo dejé en el primer piso. El jean book sería un buen reemplazo si no tuviera el puto primer nombrecito. Agarro mi Lux 35 Faber Castell y comienzo a escribir. Escribir (así sean tonterías) me calma. Escribiré hasta quedar sin dedos. Escribiré hasta no recordar por qué comencé a escribir. Escribiré hasta que quedes olvidado en una hojas amarillas de un cuaderno viejo.
No sé si esto es amor, desamor, la pasión de la primera vez y todo lo que eso genera. No sé si es rencor, nostalgia o deseo de venganza. Quisiera verte una vez más, besarte, dormir contigo y luego mandarte a la mierda de la manera más atorrante posible. Quisiera que la pases mal.
En fin, ahora, viendo el moretón que tengo en el brazo y pensando en cómo disimularlo para que no se den cuenta en mi casa, espero que esta sea la última marca que me dejes.
viernes, 13 de febrero de 2009
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3 comentarios:
interesante!!!! la parte final, increible. Leíste de Masoch???supongo que si.
oye porqé eres tan pesimista, tan depresiva(ja como si todos no lo fuéramos), los malos amores estan ahí para recordarnos como no debemos volver a actuar, además recuerda ese dicho común, no debemos arrepentirnos por lo que hacemos, sino por lo que dejamos de hacer, para bien o para mal.
que triste y conmovedora imagen.... una chica tratando de matar el recuerdo de un mal amor. Quien no ha vivido eso. Que levante la mano.....
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