Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Jota dos puntos seguidos (:)

Jota, te necesito. Quiero verte. No sé por qué de nuevo me entraron estas casi incontrolables ganas de buscarte, de saber de ti y de querer sentirte a mi lado. Tal vez será porque terminé con Erre el fin de semana. No pude hacer el amor con él, ni siquiera pude tener sexo con él. Solo contigo hice el amor. Con otros tuve sexo sin sentido y poco emocionante. Si bien es cierto que aunque duraron más que tú y tuvieron más ritmo y más técnica, solo contigo lo disfruté intensamente.

El sábado salí con Erre. No me sentí cómoda. Pensé mucho en ti. Dimos vueltas, se estacionó en Constructores, me besó. Me tocó. Lo toqué. No sentí mucho. Erre quería ir a un hostal. Yo lo pensé pero no quise. Sabes que no me gusta ir a hostales. Solo contigo fui a tres. Me gustó más hacerlo en tu cuarto.

Le dije para ir a mi casa, donde últimamente no hay gente. Llegamos, entramos al cuarto del fondo. Me besó. Traté de responderle pero me dio cositas. Le dije que mejor me besara el cuello. Me quiso besar y me dieron ganas de vomitar. Me dije que no sea idiota, que al menos lo intente. "Tal vez sea bueno en la cama", pensé. Quiso hacerlo en el suelo. Al final no se pudo. Quiso hacerlo en una silla, fue incómodo. Nos acostamos en la cama. Trató de entrar pero no pudo. Yo no pude. No sé qué pasó. Simplemente no se pudo. Por más que traté, no pasó nada. Escuchamos ruidos y nos vestimos rápido. Luego discutimos por eso, porque yo no quería ir a otro lado, porque quería imponer sus reglas, porque me dijo que nunca había estado con nadie cuando en realidad se había tirado a mil. Y, aunque eso no me importe mucho (mientras se haya cuidado), porque yo también lo he hecho, pues sí me importa el hecho de que me haya mentido. Lo peor es que mientan.

En fin, terminamos, se acabó, finito. No more. Me sentí aliviada, porque no quería estar con él, no había química. No me gustaba ni estar a su lado. Hablamos como media hora más en la puerta d mi casa. Me dijo ya me voy, pero seguía ahí. Salí de mi casa, cuando regresé ya no estaba.

En la tarde vino una de las personas con las que me acuesto a veces. Quería que pase algo, pero no se pudo. Pensé más en ti. Te extrañé y me acordé de lo genial que fue acostarme contigo. En las miradas que intercambiamos. En los besos. Nunca nadie me ha besado como tú. Extraño esa pasión de mierda. Hasta ahora nada ha vuelto a ser tan intenso.


Lo que trato de decirte, con casi nada de elocuencia, es que me acuerdo de ti. A veces, como hoy, necesito verte, aunque sea poder llamarte y saber que estás ahí, no conmigo, pero al menos estás ahí. Me gustaría poder abrazarte y sentir que eres solo para mí.

1 comentario:

Gianmarko Joel Pereda Zarate dijo...

Hacer el amor, llegar a las estrellas, sumergirte en un dulce baño de placer, besos y caricias que nos atrapan, que nos enredan, que nos confunden, que nos hacen llegar a pensar que el tiempo podría ser infinito si realmente lo deseáramos...
El ser humano es una criatura tan extraña, tal vez es sus rara naturaleza la que nos atrapa.
No creo ser capaz de hacer que dejez de sentir esa infinita soledad, pero, a pesar de no ser mucho, está noche, me quedaré contigo, intercambiando relatos apasionados, de esos que nos hacen sentir peor, quizás nos encanta sentir ese dolor, quizás ya somos adictos a él, y a pesar de no ser jota y ser solo ge, está noche estaré contigo para sentirme tan solo como tú...
Firma, un escritor mediocre, pusilánime y sumamente soñador...