Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

viernes, 13 de agosto de 2010

Dos años después

Volví a escribir después de seis meses. Aparentemente la salsa deprimente de Víctor Manuelle y Marc Anthony me motiva a hacerlo.
Creo que estoy enloqueciendo. Hoy me pareció ver a jota en un paradero cerca a mi casa. Yo, para variar, estaba sin lentes, pero era igual. Me quede mirándolo fijamente y él también. Finalmente tuve que cruzar la pista y me seguía viendo.
Supongo que fue una estúpida equivocación. Lo extraño y es por eso que quiera encontrarlo en cualquier sujeto.
Qué tormentoso es eso de querer a alguien que no te quiere. No hay más opción: o es él o es él. No hay nadie que pueda quitártelo de la cabeza. Ni una cara más bonita, ni un pene más grande, ni alguien con más dinero. Solo él está siempre en tus pensamientos.
Ha pasado ya un poco más de dos años desde que comencé a escribir -y de pensar- sobre jota. En realidad creo que escribo desde los 15 sobre él.
Odio que el hombre de mis sueños -y últimamente de mis pesadillas- se haya casado con otra. Odio que haya formado una familia y no haya sido conmigo. A ella no la odio ni me cae mal. Probablemente si la conociera, hasta me parecería buena gente, quién sabe. Son cosas que pasan. Pero es terrible que el único chico a quien quise con todo mi ser no haya valorado nada de lo que ofrecí.
Cada que lo recuerdo me dan ganas de llorar.
Dos años después, se supone que todo eso ya debe haber pasado. No sé por qué sigo templada. He tirado con otros. La he pasado bien con otros. Jean me trataba como una mierda a veces y yo lo extraño. Mi cuerpo lo extraña.
Hace 7 meses no me acuesto con nadie. Karina dice que está bien, que por fin pude controlarme, que se me estaba saliendo de las manos. También dice que cree que yo no lo extraño, que solo quiero llamar la atención. No sé si Karina tenga razón. No creo que quiera llamar la atención de alguien 24 horas al día, que es el tiempo que me paso pensando en jota.
Ayer soñé con él. Soñé que estábamos hablando y que él, muy serio, me decía que ya nada podía pasar porque estaba casado. Yo lloraba y le decía que si pudiera retroceder el tiempo nunca lo hubiera dejado irse, que hubiera hecho las cosas mejor, que habría sido como él quisiera que sea. Y con lágrimas en los ojos me desperté.
Nunca supe si él me quiso, si solo quería tirar, si solo fui un juego. Me dijo tantas cosas que no sé cuál fue la verdad. No sé si lo querré toda la vida o si llegará alguien que me haga olvidarlo. Creo que me inclino más por la primera opción.

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