Sólo por diversión y/o despecho. Nada muy elaborado.

sábado, 14 de agosto de 2010

Si...

Una de las cosas más duras que me ha tocado vivir ha sido la boda de jota. Eso me dolió mucho. Me sigue doliendo todavía.
Cuando ahondo en el tema no encuentro respuestas a mis preguntas: ¿por qué me cambió? ¿no fui suficiente para él?, ¿en qué me equivoqué?, ¿tan cagada estoy que ni Jean me quiere?
De qué me sirve estudiar, prepararme para ser mejor, trabajar, ser tranquila y portarme bien si al hombre que quiero no le importa nada de eso.
Es inevitable pensar en qué hubiera pasado si esa noche de diciembre me hubiera acostado con él y no hubiéramos terminado. ¿Qué hubiera pasado si le hubiera seguido el juego?, ¿seguiríamos juntos?, ¿me hubiera querido más? a estas alturas ya tendríamos dos años.
Cada que me acuerdo me dan unas ganas enormes de llamarlo y decirle que por favor vuelva conmigo, que no he podido olvidarlo, que lo quiero como no tiene idea, que despuès de dos años, mi vida sigue girando en torno a él. Que no me deje. Que todo vuelva a ser como antes.
Quisiera abrazarlo y decirle que recuperemos estos dos años perdidos. Que no me importa lo que haya hecho en el pasado. Que lo quiero y que querré a su hijo como si fuera mío. Que podremos pagar las cosas que necesitemos a medias. Que haré hasta lo imposible porque nuestra relación funcione.
Que necesito dormir con él y despertar con él, Nunca nadie podrá ocupar su lugar.

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